A raíz de la adquisición de nuestra nueva casa (y digo nuestra porque en realidad somos mi novio y yo) decidimos ponernos serios en cuestión de la tan hablada fecha para nuestro matrimonio, quizás rompimos completamente el esquema de la propuesta de matrimonio pero hay que ser honestos nos amamos y en realidad eso es lo que basta.

A pesar de que es bien conocido que a las mujeres nos gusta que nuestra pareja sea romántico hay cosas que no se pueden dejar pasar a la ligera, siempre soñé con que mi novio me preparara la mas maravillosa, romántica e increíble cita que hayamos tenido jamás, sin embargo, no pude resistirme a la tentación de controlarlo todo como una típica bridezilla y decidí tomar cartas en el asunto; Escoger mi propio anillo de compromiso.

De haber sabido que era tan difícil le hubiera dejado esta delicada tarea a mi novio así solo disfrutaría de que me lo pusiera en el dedo anular.

Total, este ultimo mes nos hemos dedicado a recorrer todas y cada una de las joyerías aquí en mi pueblo y sin ningún éxito, digo tampoco estoy buscando lo mas sofisticado y vanguardista en cuestión de joyas pero si algo sencillo, sobrio y elegante y sobre todo practico. El costo pues por ese si que no me preocupo porque yo no voy a pagar.

La ventaja de mi pueblo es que es frontera así que puedo brincar el charco y puedo ver también en Gringolandia la variedad de anillos de compromiso y ahí entra mi vanidad y lo increíble que puede llegar a ser que por mas amor a la patria termine comprando mi anillo de compromiso en US solo porque los precios son mas accesibles y hay mas variedad.

Entonces sigo en el dilema de mi anillo de compromiso y mi síndrome de querer controlar todo. Mientras seguiré en busca del tesoro y esperando que hayan disfrutado uno de mis pensamientos que esta semana me están atormentando